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El nuevo auge de las apuestas digitales: cuando predecir se convierte en jugar

  • 15 jul
  • 8 min de lectura

Este artículo cuenta con una versión en audio para facilitar su lectura.


El nuevo auge de las apuestas digitales: cuando predecir se convierte en jugar

En Centro Ps. Eduardo Schilling observamos con atención aquellos cambios sociales y tecnológicos que pueden modificar la relación de las personas con sus emociones, sus decisiones y sus hábitos. Uno de estos fenómenos es el crecimiento acelerado de las apuestas digitales, las aplicaciones de pronósticos y los llamados mercados de predicción: plataformas que permiten apostar sobre acontecimientos deportivos, políticos, financieros e incluso sobre eventos de la vida cotidiana.


Mujer sentada en un sofá, mira un portátil y sostiene una tarjeta bancaria, comprando en línea con expresión concentrada.


La expansión de este ecosistema plantea una pregunta psicológica relevante: ¿qué ocurre cuando la posibilidad de apostar deja de estar limitada a un casino o a un evento específico y pasa a estar disponible de manera permanente en el teléfono móvil? Una reciente revisión publicada en Monitor on Psychology analiza precisamente esta transformación y las nuevas vulnerabilidades asociadas al auge de las apuestas basadas en predicciones.


De la apuesta ocasional a un entorno de juego permanente

Durante mucho tiempo, apostar implicaba realizar una acción relativamente delimitada: acudir a un casino, comprar un boleto o realizar una apuesta sobre el resultado final de una competición. Las plataformas digitales han modificado profundamente esta experiencia.


Hoy es posible apostar no solo por quién ganará un partido, sino también por acontecimientos que se producen durante el juego: el resultado de la siguiente jugada, una determinada estadística o un evento que puede ocurrir en cuestión de minutos. A esto se suman los mercados de predicción, que amplían todavía más el repertorio de acontecimientos sobre los cuales una persona puede apostar.


La imagen de la página 3 del artículo resulta especialmente ilustrativa: en una misma pantalla aparecen predicciones sobre política, deportes y resultados financieros. La lógica de la apuesta deja así de estar vinculada exclusivamente al entretenimiento tradicional y puede extenderse prácticamente a cualquier acontecimiento que contenga incertidumbre.

Desde la psicología, este cambio es importante porque aumenta la frecuencia de oportunidades para apostar. Y cuando una conducta puede repetirse con mayor rapidez y facilidad, también aumenta la posibilidad de que se transforme en un hábito difícil de regular.


La disponibilidad inmediata cambia nuestra relación con el impulso

Uno de los factores más relevantes en las apuestas digitales es la reducción de las barreras entre el deseo y la conducta. Antes, una persona podía necesitar desplazarse físicamente hasta un lugar determinado para apostar. Ese recorrido introducía tiempo, esfuerzo y oportunidades para reconsiderar la decisión.


Con un teléfono móvil, la distancia psicológica entre el impulso y la acción puede reducirse a unos pocos segundos. La fotografía de la página 2 del artículo muestra precisamente esta realidad: una persona utilizando una aplicación de apuestas desde su teléfono. Esta escena aparentemente cotidiana representa una transformación importante del contexto psicológico del juego.


Cuando la conducta se encuentra siempre disponible, resulta más difícil establecer una pausa. Desde el punto de vista de la autorregulación, estas pausas son fundamentales porque permiten evaluar si realmente se desea apostar, cuánto dinero se está dispuesto a utilizar y si la conducta responde al entretenimiento o a un intento de modificar el estado emocional. La inmediatez tecnológica puede reducir el espacio disponible para realizar esta reflexión.



El ciclo de la recompensa y la incertidumbre

Las apuestas poseen una característica psicológica especialmente potente: la incertidumbre de la recompensa. Nuestro cerebro presta especial atención a situaciones en las que no sabemos con certeza qué ocurrirá, y la expectativa puede generar un elevado nivel de activación emocional.


En términos conductuales, las recompensas impredecibles pueden favorecer la repetición persistente de una conducta. La persona no sabe cuándo ganará y, precisamente por eso, puede sentir la necesidad de intentarlo nuevamente.


Las nuevas plataformas digitales pueden intensificar este proceso al multiplicar el número de oportunidades de apuesta. Cuando el resultado de una predicción se conoce rápidamente, el ciclo psicológico puede repetirse muchas veces en un período relativamente breve: expectativa, apuesta, resultado, reacción emocional y nueva apuesta.


Cuanto más rápido se completa este ciclo, mayor puede ser la frecuencia de la conducta. Esta característica distingue algunas modalidades digitales de las apuestas tradicionales de ritmo más lento.


La ilusión de conocimiento: “yo entiendo este mercado”

Los mercados de predicción introducen además un elemento psicológico particularmente interesante: la percepción de competencia. Una persona puede pensar que posee conocimientos especiales sobre política, deportes, economía o tecnología, y esta sensación puede producir una ilusión de ventaja personal.


El razonamiento suele adoptar formas como: “Conozco muy bien este deporte”, “entiendo mejor que los demás lo que ocurrirá” o “no estoy jugando al azar; estoy haciendo un análisis”. Sin embargo, poseer información sobre un tema no elimina necesariamente la incertidumbre.


Muchos acontecimientos dependen de múltiples variables imposibles de controlar o predecir completamente. El artículo señala que algunos investigadores han comenzado a utilizar el concepto de “pseudohabilidad” para describir situaciones en las que una actividad produce la sensación de estar utilizando una competencia especial, aunque el resultado continúe dependiendo considerablemente de factores inciertos.


Esta percepción puede aumentar la confianza y favorecer apuestas repetidas.


Cuando las aplicaciones adoptan la lógica de los videojuegos

Otro cambio significativo es la incorporación de elementos de gamificación. Las plataformas pueden utilizar recursos similares a los presentes en muchos videojuegos y aplicaciones digitales, como recompensas por mantener una racha, notificaciones automáticas, incentivos por regresar a la plataforma o bonos de bienvenida.


Estos elementos no son necesariamente neutros desde el punto de vista psicológico. Las notificaciones pueden actuar como recordatorios o estímulos que reactivan el deseo de participar. Una persona que no estaba pensando en apostar puede recibir un mensaje relacionado con un evento deportivo, una promoción o una oportunidad aparentemente limitada, y el simple contacto con el estímulo puede generar nuevamente interés.


Por esta razón, comprender los desencadenantes ambientales resulta fundamental cuando se intenta modificar un hábito de apuestas.



Adolescentes y adultos jóvenes: una etapa especialmente sensible

El artículo presta especial atención a adolescentes y adultos jóvenes. Esto no significa que todas las personas jóvenes que participan en apuestas desarrollarán dificultades, pero existen factores evolutivos que pueden aumentar la vulnerabilidad.


Durante la adolescencia y la adultez emergente, la búsqueda de nuevas experiencias, la sensibilidad a la recompensa y la influencia del grupo social pueden tener una importancia considerable en la conducta. La influencia de los pares es especialmente relevante.


Cuando apostar aparece como una actividad normal dentro de un grupo de amigos, la percepción del riesgo puede cambiar. La persona puede pensar que “todos lo hacen”, que no parece preocupante o que simplemente forma parte de ver un partido.


La investigación mencionada en el artículo destaca precisamente la relación entre la conducta de los compañeros y la participación de adolescentes en actividades de apuestas. Por ello, la prevención no puede limitarse únicamente a explicar los riesgos económicos. También es necesario comprender el contexto social en el que ocurre la conducta.


Las pequeñas cantidades también pueden construir un hábito

Existe otra percepción frecuente: considerar que apostar pequeñas sumas elimina el riesgo. Desde una perspectiva financiera, evidentemente existe una diferencia entre apostar cantidades pequeñas y perder grandes sumas de dinero. Sin embargo, psicológicamente también debemos observar la frecuencia y la función de la conducta.


Una persona puede apostar cantidades relativamente pequeñas pero hacerlo varias veces al día, cada vez que experimenta aburrimiento, durante numerosos eventos deportivos o como respuesta automática a una notificación. En estos casos, el aspecto relevante no es exclusivamente la cantidad apostada, sino también el lugar que la conducta está ocupando en la vida cotidiana.


Una actividad puede comenzar a resultar problemática cuando se transforma en una estrategia rígida para regular emociones o cuando la persona experimenta dificultades persistentes para limitarla.



Apostar para modificar cómo nos sentimos

Uno de los aspectos más importantes desde la psicología clínica es comprender la función emocional de una conducta. Las personas no siempre realizan determinadas actividades únicamente por placer. En ocasiones las utilizan para modificar temporalmente un estado interno.


Algunas personas pueden apostar para disminuir el aburrimiento, otras buscando excitación y otras como una forma de desconexión frente a preocupaciones personales o laborales. Cuando una conducta comienza a funcionar como una herramienta frecuente de regulación emocional, puede volverse más difícil abandonarla.


Por ello, en psicoterapia no solo resulta relevante preguntar “¿cuánto apuestas?”. También es importante explorar qué suele estar ocurriendo antes de que aparezcan las ganas de apostar.


Esta pregunta permite identificar patrones. Tal vez el deseo aparece después de una jornada laboral difícil, durante las noches, después de consumir contenido deportivo o en momentos de soledad y aburrimiento. Identificar estos contextos constituye uno de los primeros pasos para recuperar capacidad de decisión.


La psicoterapia puede trabajar sobre el ciclo de la conducta

El tratamiento psicológico de las dificultades relacionadas con las apuestas puede utilizar estrategias basadas en la evidencia. El artículo destaca especialmente la terapia cognitivo-conductual y la entrevista motivacional.


La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a identificar pensamientos y patrones de comportamiento que mantienen la conducta. Algunas ideas frecuentes pueden ser: “Después de varias pérdidas necesariamente tiene que venir una ganancia”, “si analizo mejor el próximo evento podré recuperar el dinero” o “puedo detenerme cuando quiera”. Estos pensamientos pueden ser examinados y contrastados con la experiencia real.


La entrevista motivacional, por su parte, puede resultar especialmente útil cuando la persona experimenta ambivalencia. Es posible que una parte de ella desee reducir las apuestas mientras otra todavía perciba beneficios emocionales o sociales asociados a la actividad.


El objetivo terapéutico no consiste simplemente en imponer una decisión, sino en ayudar a la persona a observar con mayor claridad la discrepancia entre sus conductas actuales y los objetivos que considera importantes para su vida.


Crear barreras puede ser una intervención psicológica eficaz

Una idea especialmente importante del artículo es que la solución no depende exclusivamente de la “fuerza de voluntad”. El entorno importa.


Cuando una conducta está disponible permanentemente, crear barreras puede ayudar a recuperar tiempo para decidir. Algunas estrategias pueden incluir establecer límites económicos previamente definidos, eliminar aplicaciones del teléfono, desactivar notificaciones o utilizar mecanismos de autoexclusión ofrecidos por determinadas plataformas.


También puede resultar útil establecer sistemas de responsabilidad compartida con una persona de confianza. Estas medidas tienen una lógica psicológica sencilla: aumentar la distancia entre el impulso y la conducta.


Incluso unos minutos adicionales pueden permitir que disminuya la intensidad inicial del deseo.



Reconocer señales tempranas

No es necesario esperar a que las consecuencias sean extremas para reflexionar sobre la relación con las apuestas. Algunas preguntas pueden ayudar: ¿pienso frecuentemente en la próxima oportunidad de apostar?, ¿estoy aumentando progresivamente la cantidad o la frecuencia?, ¿intento recuperar rápidamente el dinero perdido?, ¿oculto a otras personas cuánto tiempo o dinero utilizo?, ¿he intentado limitarme y encuentro dificultades para mantener esos límites?, ¿apuesto principalmente cuando estoy aburrido, preocupado o emocionalmente alterado?


Estas preguntas no sustituyen una evaluación profesional, pero pueden abrir un espacio de observación. La detección temprana suele permitir intervenir antes de que el patrón conductual se vuelva más rígido.


El desafío psicológico de una economía basada en la atención

El auge de las apuestas digitales forma parte de un fenómeno más amplio. Muchas plataformas tecnológicas compiten por captar y mantener nuestra atención. Las apuestas añaden a esta lógica un elemento especialmente poderoso: la posibilidad de obtener una recompensa económica.


Cuando se combinan disponibilidad permanente, incertidumbre, notificaciones, recompensas variables y la sensación de conocimiento personal, se crea un entorno psicológicamente complejo.


Por ello, resulta insuficiente explicar las dificultades relacionadas con las apuestas como una simple falta de autocontrol. También necesitamos analizar el diseño de las plataformas, la facilidad de acceso y los mecanismos psicológicos que favorecen la repetición.

La responsabilidad individual continúa siendo importante, pero comprender el entorno permite desarrollar estrategias de prevención mucho más eficaces.


Recuperar el espacio entre el impulso y la decisión

La tecnología ha convertido las predicciones en una actividad disponible prácticamente en cualquier momento. El desafío psicológico consiste en conservar la capacidad de elegir.


Observar nuestros propios patrones, reconocer los desencadenantes y establecer límites no significa necesariamente adoptar una postura moral frente a las apuestas. Significa comprender cómo funciona nuestra conducta.


Cuando una persona comienza a sentir que apostar ocupa demasiado espacio mental, afecta sus decisiones económicas o resulta difícil de limitar, buscar orientación psicológica puede ser un paso importante.


En Centro Ps. Eduardo Schilling, nuestro compromiso es ayudar a las personas a comprender los procesos emocionales y conductuales que influyen en su bienestar. Porque recuperar el control no comienza únicamente dejando de realizar una conducta: comienza comprendiendo qué función estaba cumpliendo y qué necesidades psicológicas debemos aprender a abordar de una manera diferente.


Artículo elaborado a partir del contenido “The New Prediction-Driven Gambling Boom”, publicado en Monitor on Psychology.


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