Redes sociales y soledad: por qué las amistades reales siguen siendo esenciales
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En Centro Ps. Eduardo Schilling comprendemos la importancia de las relaciones humanas para el bienestar emocional. En una época donde las redes sociales prometen mantenernos conectados constantemente, nuevas investigaciones sugieren que esa conexión digital no siempre logra disminuir la soledad y, en algunos casos, incluso podría intensificarla.

Un estudio reciente publicado en Public Health Reports, revista oficial del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos, analizó cómo las interacciones en redes sociales afectan la sensación de soledad en adultos entre 30 y 70 años. Los resultados fueron claros: las relaciones virtuales no reemplazan el impacto emocional de los vínculos presenciales.
¿Las redes sociales fortalecen las amistades?
Aunque muchas personas creen que enviar mensajes, reaccionar publicaciones o compartir contenido ayuda a mantener relaciones cercanas, la investigación encontró que esto no necesariamente ocurre. El estudio reveló que las personas con un mayor porcentaje de contactos online a quienes nunca habían conocido en persona reportaban mayores niveles de soledad. Además, tener más amigos cercanos en redes sociales no reducía significativamente ese sentimiento.
El investigador principal, el Dr. Brian Primack, profesor de salud pública en Oregon State University, explicó que las interacciones digitales “simplemente no son lo mismo” que el contacto cara a cara. Según él, las relaciones online pueden brindar una sensación momentánea de conexión, pero carecen de ciertos elementos emocionales y biológicos fundamentales que los seres humanos necesitamos para sentirnos verdaderamente acompañados.
La epidemia de soledad
La relevancia de este hallazgo es especialmente importante considerando que la soledad se ha convertido en un problema creciente de salud pública. Un informe del Surgeon General de Estados Unidos señaló que aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses experimentan sentimientos de soledad de manera frecuente. Incluso, el aislamiento social se ha comparado con riesgos para la salud equivalentes a fumar hasta 15 cigarrillos al día.
La soledad no solo afecta el estado emocional. También puede influir en:
El aumento del estrés crónico.
Problemas cardiovasculares.
Alteraciones del sueño.
Ansiedad y depresión.
Disminución de la autoestima.
Mayor sensación de desconexión social.
Por ello, los especialistas enfatizan la necesidad de fortalecer vínculos auténticos y presenciales.
El valor psicológico del contacto presencial
Las amistades reales cumplen funciones emocionales difíciles de replicar digitalmente. El contacto cara a cara permite percibir expresiones faciales, tono de voz, lenguaje corporal y otras señales emocionales que favorecen la empatía y la sensación de pertenencia.
Además, las actividades compartidas generan recuerdos y experiencias emocionales más profundas que las interacciones breves o fragmentadas típicas de las redes sociales.
La psicóloga clínica Melissa Greenberg señala que muchas personas sienten dificultades para crear nuevas amistades, especialmente en la adultez, pero aclara que esto es completamente normal y no significa que exista “algo malo” en quien lo experimenta.
¿Cómo construir amistades fuera de internet?
Los expertos recomiendan buscar espacios donde existan intereses compartidos. Algunas opciones incluyen:
Clubes de lectura.
Talleres artísticos.
Clases deportivas.
Actividades culturales.
Voluntariado.
Comunidades religiosas o sociales.
Participar en actividades cercanas al lugar de residencia también facilita la creación de vínculos duraderos, ya que la cercanía física aumenta las probabilidades de interacción frecuente.
Otro aspecto importante es reducir el uso del teléfono móvil durante encuentros sociales. Estar constantemente mirando la pantalla limita las oportunidades de iniciar conversaciones y dificulta la conexión emocional con quienes nos rodean.
El arte de iniciar conversaciones
Muchas amistades comienzan a partir de interacciones simples. Los especialistas sugieren realizar preguntas abiertas que inviten a desarrollar respuestas más personales. Por ejemplo:
“¿Qué hiciste este fin de semana?”
“¿Cuál es tu lugar favorito para tomar café?”
“¿Qué actividad disfrutas más hacer últimamente?”
Los cumplidos sinceros también pueden ayudar a generar cercanía. Del mismo modo, compartir aspectos concretos de la propia vida favorece la reciprocidad emocional y fortalece la confianza.
¿Las redes sociales son completamente negativas?
No necesariamente. El problema no radica exclusivamente en utilizarlas, sino en cómo se usan.
La investigación sugiere que el uso pasivo —como mirar publicaciones constantemente sin interactuar— se asocia más con ansiedad y depresión debido a las comparaciones sociales. En cambio, el uso activo, como conversar, comentar o comunicarse con personas importantes, parece tener efectos menos perjudiciales.
Sin embargo, incluso las interacciones digitales más activas no logran sustituir completamente el beneficio emocional de la presencia física.
Recuperar el encuentro humano
En una sociedad cada vez más digitalizada, este estudio recuerda una necesidad profundamente humana: sentirnos acompañados de manera real y tangible.
Las redes sociales pueden complementar nuestras relaciones, pero no deberían convertirse en el principal espacio de conexión emocional. La amistad auténtica se construye en conversaciones presenciales, experiencias compartidas y momentos cotidianos vividos junto a otros.
En Centro Ps. Eduardo Schilling promovemos la importancia del bienestar emocional a través de vínculos saludables y espacios de conexión genuina. Cultivar relaciones reales sigue siendo una de las herramientas más valiosas para proteger nuestra salud mental y fortalecer nuestra calidad de vida.



