googled7f5afa4c62c5bad.html
top of page

La Exposición Personal en las Redes Sociales.

Actualizado: 6 feb

Para personas de diferentes edades las redes sociales se han vuelto cada vez más importantes en sus relaciones cotidianas con otros.


Muchas aplicaciones están diseñadas para que las personas interactúen, compartiendo opiniones, comentarios, o información sobre sí mismo o los otros.


A través del compartir contenido millones de personas sienten una gratificación inmediata y pueden llenar así necesidades subjetivas. Sin embargo y por otra parte, el compartir información personal también puede traer consecuencias negativas al corto o incluso a largo plazo como por ejemplo el disgusto de otros, padecer cyberbullying o intrusiones en la privacidad.


Si son tantos los riesgos al compartir la información privada, ¿porqué las personas lo siguen haciendo indiscriminadamente? Esa es la pregunta que intenta resolver un estudio de la revista de psicología online cyberpsychology.eu y que recorreremos en este artículo de manera abreviada.


Una aproximación teórica que se ha usado para explicar el porqué las personas tenemos este comportamiento tan poco cuidadoso en las redes sociales es la llamada "cálculo de privacidad". Lo que argumentaría esta visión es que las personas evalúan los costos y los beneficios de compartir imágenes, fotos, videos o puntos de vista. Si después de este razonamiento los costos son menores que los beneficios, entonces la persona decide compartir algo de ella.


El problema de esta teoría parece estar en que da por sentado que los usuarios de los diferentes tipos de redes sociales hacen una decisión racional antes de compartir videos o otro tipo de información, cuando la verdad esto parece no ser siempre así. Muchas veces el contenido compartido es más bien impulsivo/afectivo.


A la toma de decisión afectiva hay que sumarle el que los riesgos sobre compartir la privacidad muchas veces aparecen de forma opaca o poco clara en las redes sociales verticales y otras.

Entonces, aparentemente una forma de cuidar la salud mental y la seguridad de las personas en internet, sería ofrecerle ayuda o información clara sobre los riesgos de cada acción, por ejemplo a través de mensajes de advertencia.


Este tipo de mensajes antes de compartir un correo electrónico u otro tipo de información pudiese empujar a las personas a frenar una decisión afectiva o impulsiva y hacerla una decisión más razonada.


En las redes sociales también ocurre otro fenómeno, que es el contagio en las formas de utilizarlas. Si muchas personas comienzan a usar lenguaje inapropiado, o comparten videos de sus casas y familia, ¿Qué tiene de malo hacerlo?



Exposición en las redes sociales.


La exposición en las redes sociales puede definirse como el proveer o comunicar información personal hacia los otros usando como medio el internet. Esta exposición de la privacidad puede darse en tres ámbitos:

  • Exposición de Información. Por ejemplo compartir la dirección, el correo y otros datos con algunas aplicaciones o páginas.

  • Exposición Psicológica. Se refiere a compartir gustos, estados de ánimo, ideas y tendencias de cualquier tipo. Es una exposición de intimidad.

  • Exposición Social. Está relacionada con compartir información con y de otros, como grupos de amigos, lugares que se frecuentan, etc.

Entonces, podemos decir hasta ahora que el compartir información privada en las redes sociales con millones de usuarios activos tiene características positivas y negativas.

Dentro de las positivas encontramos que al crear blogs o historias las personas pueden compartir información sobre sí mismos, lo que puede ayudarlas a construir o mantener relaciones con otros, crear capital social o ayudarlos a tener una forma de presentarse a los otros.


Dentro de las consecuencias negativas de corto plazo tenemos: el recibir un feedback negativo, ser contactado en una forma provocadora o sexualmente orientada, padecer de cyberbullying. A largo plazo puede arriesgarse el robo de identidad en la red social o la explotación, chantajes, etc.


En las redes sociales verticales el compartir gustos y preferencias puede acarrear serios riesgos ya que los algoritmos pueden ubicarnos como targets y nos empezará a encasillar en cierto nicho, mostrándonos contenido que nos sesga, pero que a la vez nos representa. Esto puede conllevar a disminuir la capacidad de autonomía y autodeterminación.


Es una realidad que las redes sociales son una nueva forma de socialización, que llegó para quedarse. Sin embargo es relevante poder tomar resguardos o al menos entregar y recibir toda la información relevante con respecto a las consecuencias y riesgos de determinados usos, de tal forma de poder decidir más conscientemente qué y cuánto de nosotros compartir en ellas.


En el estudio que revisamos en este artículo, la conclusión es que las personas tomamos una decisión más cognitiva cuando decidimos compartir algo, pero nuestro lado más emocional e intuitivo toma el control de la cantidad de lo que se comparte.


Somos un grupo de psicólogos que trabajamos en formato online. Tratamos diferentes tipos de malestares y patologías de una forma profesional y cuidadosa. Estamos aquí para ti.

Comments


bottom of page